El espacio educativo se encuentra en Mataderos y está dirigido a los adultos que no pudieron terminar el primario o el secundario.
El sábado pasado se realizó la inauguración de la Escuela Popular de Inclusión 7 Esquinas, ubicada en Escalada, a metros de la Avenida Juan Bautista Alberdi, en el barrio de Mataderos, Comuna 9.
Del evento participaron el Ministro de Cultura de la Nación Tristán Bauer, el Director Nacional de Cultura Comunitaria y Diversidad Gianni Buono, la Directora Nacional de Nivel Secundario Laura Penacca y el Senador Nacional Mariano Recalde, entre otros. Y se transmitió en vivo a través de Facebook.
“La inauguración del sábado la vivimos con mucha emoción. Es muy importante para nosotros haber podido construir el establecimiento para que funcione la Escuela. Estuvimos rodeados de muchos compañeros y compañeras. Fue una oportunidad para encontrarnos y festejar, después de tanto tiempo metidos adentro por la pandemia, volver a ocupar el espacio público y poder decir que acá estamos, después de más de un año tan difícil para todos”, le contó Adriana Migliano, una de las trabajadoras del lugar, a AVISPADOS.
El proyecto educativo comenzó en 2019. Quienes hoy participan del proyecto venían observando otras experiencias en barrios populares, como en la Villa 20, donde funciona un colegio con características similares y sostenida por la militancia.
El 5 de agosto de ese año iniciaron las clases con más de 30 estudiantes entre jóvenes y adultos mayores que habían podido terminar sus estudios.
En febrero de este año, a través del apoyo económico del programa Puntos de Cultura que busca fortalecer iniciativas que fomenten la cultura, comenzó el reacondicionamiento del establecimiento, donde se hicieron un aula principal, una biblioteca y una sala de profesores.
Hoy tienen 56 alumnos, divididos en tres grupos: uno de primaria, uno de primer año de secundario y otro de segundo año.
Migliano explicó que tienen profesores ad honorem, de Lengua y Literatura, Geografía, Historia, Filosofía, Química y Formación Ciudadana; y que para primaria trabajan con un cuadernillo que sintetiza los contenidos mínimos.
“Nuestro objetivo y el nombre de la Escuela tienen vinculación directa, queremos un lugar que incluya, que no expulse a nadie, que quienes estudian puedan recibirse, entendiendo que no hay edad para volver a las aulas, siempre es posible terminar tanto el primario como el secundario”, expresó.
La denominación del espacio surgió de un debate entre los integrantes. Primero pensaron en colocarle el nombre de un referente político o social, o una frase conocida, pero luego encontraron uno que representaba lo que querían ser, y así se originó “Escuela Popular de Inclusión 7 Esquinas”.
“Nuestro proyecto comprende que las condiciones sociales y materiales muchas veces no están dadas para poder permanecer y egresar. La educación debe comprender el entorno, las necesidades de nuestro pueblo”, manifestó Adriana Migliano.
Y agregó: “Es muy difícil sostenerse en el sistema educativo cuando hay un gobierno como el de la CABA que desfinancia la enseñanza pública y no da respuesta a los diferentes contextos sociales y económicos que tienen que atravesar las personas. Y un sistema que no tome en cuenta eso, excluye. A la exclusión se la combate con políticas sociales que realmente busquen la integración de todos los sectores de la sociedad”.
El colegio se articula con el programa Adultos 2000 de la Ciudad, que en realidad está pensado para que las personas puedan terminar el secundario de manera individual. Sin embargo, según los trabajadores del espacio la iniciativa tiene grandes escollos burocráticos y plataformas poco amigables.
“El programa nos da la legalidad y el poder tener un título oficial, pero todo el trabajo para que los estudiantes puedan acceder a ese título lo hacemos nosotros, que se suma al esfuerzo de todos los estudiantes, que le ponen mucha garra. De otra manera sería imposible”, enfatizó Migliano.
Y concluyó: “Entendemos que no deberíamos existir si desde la administración de Horacio Rodriguez Larreta invirtieran en más políticas de inclusión educativa, pero no está dentro de sus objetivo, muy por el contrario. Sin ir más lejos, el problema de las vacantes se agrava cada día, y termina siendo un factor que expulsa al estudiantado. Desde nuestra experiencia de militancia, muchas veces las personas se nos acercan preguntándonos cómo conseguir vacantes para sus hijos o por becas y la verdad es que el Gobierno porteño no tiene respuestas. A partir de este diagnóstico es que decidimos abrir la Escuela, para poder ser un lugar de integración para los que no pueden permanecer por diferentes motivos en el sistema escolar formal”.
