La murga del barrio de la Comuna 9 está realizando una pintura alusiva a su trayectoria y su vínculo con la zona sobre el paredón de la Escuela “Antonio Zaccagnini”
Los Descarrilados cumplieron 25 años en octubre del año pasado, pero desde que comenzó la pandemia de COVID 19 no realizaron ninguna actividad más que reuniones por videollamada, a través de la plataforma Zoom. Con la llegada del Carnaval porteño 2021, empezaron a planear el mural de 30 metros que ocupará uno de los lados de la Escuela 10 D.E. 13 “Antonio Zaccagnini”, ubicada en la Avenida Lacarra 1135, en el mítico Parque Avellaneda.
“El Carnaval Porteño tiene un circuito de 130 conjuntos. Y como este año no se pudieron realizar los corsos, se plantearon diferentes proyectos, muestras fotográficas, de ropas, algunas presentaciones por streaming. Uno de los proyectos se llamó Murgales, murales de murgas. Dentro de ese contexto nos integramos nosotros. Fue la única participación que tuvimos en el evento de este año, que está financiado en materiales por el Gobierno de la Ciudad”, le explicó a AVISPADOS Gabriel Roel, integrante de la agrupación.
Sin embargo, el grupo viene dejando sus expresiones artísticas desde hace muchos años. En un principio junto con Filete Colectivo ya buscaban reflejar la lucha por el espacio y el arte público pintando varios lienzos por toda la Ciudad.
En esta ocasión, la pintura busca reivindicar todos los años de trabajo por la defensa del lugar verde de la Comuna 9.
“La murga nace y se constituye dentro del Parque Avellaneda. Es uno de los actores culturales que conforman la comisión de cultura, recordando que en él rige la Ley 1153, de gestión asociada. La banda surge en el ‘95 dentro del Complejo Cultural como una de las tantas herramientas para sostener el espacio público y la participación vecinal”, expresó Santiago Reich, otro de los miembros.
A la vez que añadió: “Con esta pintura buscamos también embellecer nuestra casa, nuestro sitio en el mundo. Es algo que teníamos ganas de hacer hace un tiempo ya, y se pudo dar en este contexto”.
Debido a la pandemia, la confección de la obra se está desarrollando -bajo la conducción de la fileteadora Barbara Chilo- con grupos de trabajo de 10 personas por día, con gran control interno de las medidas sanitarias y con los recaudos necesarios, siguiendo la decisión de la agrupación de no realizar actividades en todo este último año.
“La murga quedó guardada en un depósito y no salió. No nos juntamos ni a cantar una canción Lo único que estamos haciendo son algunos encuentros por Zoom. Somos una expresión popular y callejera, y para nosotros es muy difícil hacer cualquier otra actividad que no sea presencial. Así que decidimos mantenernos lo más guardados posible y esperando que pase la pandemia”, explicó Roel.
A diferencia de otras acciones realizadas por los Descarrilados, en esta no se invitó a participar a los vecinos del barrio. Pero si fue participativo el diseño: primeramente se habían pensado tres o cuatro bocetos para una pared de ocho metros, que luego se convirtieron en 30, por lo que debió adaptarse en tamaño.
Identidad
Los Descarrilados de Parque Avellaneda son parte de la historia del espacio verde, así como este lugar es fundamental en la conformación de la agrupación. “Lo que significa para nosotros el barrio está impregnado en el nombre”, aseguró Santiago Reich.
“Para nosotros el barrio y el Parque es un todo. Nuestra fundación, nuestra participación y acción nace siempre acá. En ningún otro sitio podría ser y de ninguna otra manera. Nosotros estamos arraigados a nuestro lugar y lo militamos”, apuntó Gabriel Roel.
Ambos enfatizaron en el rol de la murga como actor cultural que ha acompañado las diversas luchas del territorio, como cuando se quiso enrejar el emplazamiento o en los reclamos por mejoras edilicias de las escuelas de los alrededores.
“Defendemos este emplazamiento desde nuestro papel dentro de la Ley 1153, que es la que hace que nosotros podamos ser parte y que la presencia de la agrupación y de los vecinos esté en un constante diálogo, y no sea algo que está por fuera de la realidad del área”, destacó Reich..
Y agregó: “El barrio es quien nos da la identidad. Un barrio al que llevamos y defendemos, y lo ponemos en nuestras letras. Siempre vamos a reivindicar el lugar de donde somos, con su historia, sus personajes, con sus trayectorias y todo lo que conlleva, con la participación en espacios y colaborando. Es quien nutre a esta banda en su totalidad”.
En cuanto al vínculo con los vecinos, el integrante de los Descarrilados aseguró que es una unión de hace muchos años, y que incluso muchos se acercaron cuando vieron que estaban pintando el nuevo mural manifestándoles que habían visto las otras pinturas que realizaron en el área y en toda la Ciudad de Buenos Aires.
Pero además, han desarrollado muchas actividades junto a la comunidad, como el encuentro mensual de murgas que se hacía en el Complejo Cultural Chacra de los Remedios, frente al Antiguo Tambo, como una manera de visibilizar el género murguero en el ámbito público.
“Nosotros siempre vamos a apoyar la cultura popular, la educación y los establecimientos públicos. Y bajo esos tres lemas es que siempre buscamos generar acciones que reivindiquen eso. Creo que el vínculo es ese con los vecinos. Un vínculo de respeto, de acercamiento y de saber que este lugar tiene una representación frente a otros barrios cuando llega la época de carnavales y salimos a levantar la bandera de los vecinos y sobretodo de este espacio público”, concluyó Reich.
