Será en el ciclo de charlas que comenzó ayer. Especialistas debatirán la historia de los barrios en función de aquellos primeros espacios donde se faenaban los animales.
El 16 de agosto el Museo de la Ciudad (Defensa 187) abrió la muestra “Carne” que repasa la trayectoria nacional desde los saladeros hasta la industrialización del sistema con la llegada de los frigoríficos.
En ese marco, ayer se inició el ciclo de charlas abiertas y gratuitas para profundizar en la materia. De hecho, la primera actividad fue la presentación del libro “El ADN de la carne argentina. Elementos de la ganadería nacional” del ingeniero Segundo Acuña.
El próximo jueves 13 a las 19 Manuel Vila del Foro de la Memoria de Parque Patricios y Orlando Falco del Museo Criollo de los Corrales darán la conferencia “Mataderos de Buenos Aires”.
La última charla será el 27 de septiembre. Alberto Williams y Luis Fontoira del Instituto de la Carne, sumados a referentes de la primera cámara de frigoríficos conversarán sobre su industria.
El sábado 29 será el final más esperado: el museo dará una clase práctica de cortes y cocinado de carnes. Antes del cierre habrá una degustación.
Mientras tanto, la exposición estará abierta hasta el 30 de septiembre para los vecinos todos los días entre las 11 y las 18.
Mataderos de Buenos Aires
Tanto Parque Patricios como Mataderos atraviesan una profunda relación con la faena. Donde hoy está la plaza que le da el nombre a Parque Patricios funcionó desde 1872 el llamado “Matadero de los Corrales”. Antes, en el actual espacio verde de Avenida Caseros y Amancio Alcorta había existido el Matadero de la Convalescencia (protagonista del libro de Esteban Echeverría).
A principios del siglo XX la actividad se trasladó a mayor distancia del centro de la Ciudad. Después de llamarse por un tiempo Nueva Chicago, el lugar elegido hasta se rebautizó con el nombre de la actividad: Mataderos.
El cumpleaños de nuestro barrio se celebra el 14 de abril porque un día como ese pero de 1889 comenzó la construcción de aquel nuevo espacio.
“Siempre hubo mataderos en Buenos Aires que se iban corriendo a medida que crecía la población”, explicó Falco en una entrevista de La Nación.