El músico Alejandro Cabrera Britos es saxofonista y elige como escenario la calle … Éste esAlejandro Cabrera Britos a través del lente de Dana Cartannilica de Wip Fotografía.

 

-¿Cómo empezaste?

-Empecé como músico a tocar un instrumento de grande por 1997. Hoy tengo más de 50 años, y después de cinco años empecé a tocar en la calle con una banda que se llama Pezones Cardozo, nuestro lugar era Parque Centenario y compartimos ese parque con Viejas Locas y Gardelitos. Luego hubo un pequeño descanso y retomé en el 2006 con Jamaicaderos que es una banda de reggae ska instrumental de ocho músicos. Viajamos bastante y nuestra mayor experiencia es en la Ciudad de Buenos Aires donde también tenemos nuestras más grandes desilusiones, situaciones de desaliento frente a una posición represiva institucional que se niega a considerar al artista callejero como un integrante de la cultura.

-¿Qué es ser músico callejero?

-Ser músico callejero es ser un puente permeable que te sensibiliza. Te nutrís de un montón de historias, de situaciones… no creo que te endurezca sino todo lo contrario, todas las situaciones de la calle le proveen al artista lo que necesita. A veces, en lo técnico quizás no sea lo mejor porque perdés sonido, no te escuchas, por ejemplo mi instrumento que es de viento si hace frío no suena afinado cuando hace calor tampoco pero en todo lo demás generas un puente y sos un puente gigante permeable con un ida y vuelta todo el tiempo.

-¿Cómo es trabajar en la calle?

-Trabajar en la calle es un abanico de sensaciones que afortunadamente en el balance de lo emotivo, de lo artístico, de lo social, da una situación totalmente positiva, gratificante, llena de alegría. Sin embargo, es un terreno que es hostil donde, lamentablemente, muchos sectores tienen sus kioskos donde hay que aprender el lenguaje, hay que entenderlo… guiarse por el respeto por sobre todas las cosas y la palabra compartir en muchos aspectos. Me refiero a esto por compañeros nuestros, los artesanos, los vendedores ambulantes… este abanico social donde todos están en un mismo lugar y momento prestando atención a lo que hace un artista, es digno de observar, de que llame la atención.

-¿Qué es lo más lindo que viviste en la calle como músico?

-Un montón de cosas… un abuelo y un nenito de 3 años bailando juntos sin conocerse. Que un señor de calle esté manejando meticulosamente un papelito, que te lo deje en el estuche, con la leyenda “me hicieron sentir vivo, gracias”. Si el arte en la calle logra eso, ya está.

Otra anécdota que genera algo grandioso fue cuando estábamos tocando en San Telmo y yo tenía mi saxo azul con unos filetes que llama la atención, pasa un señor japonés y me señala el saxo, se lo doy y se pone a tocar… la banda lo siguió, sin conocer el idioma, el idioma de la música los conectó y tocaron juntos una melodía. Todas estas cosas son enormes, tiene una forma de amor en estado puro por eso lo defendemos sin esconder nada.

-¿Cómo es un mal día?

-Cuando me cargo de energía que me transmite la fuerza pública, los inspectores soberbios que intentan sacar a un compañero nuestro, me da mucha tristeza. Nos desarticulan y eso me da mucha tristeza.

-¿Dejarías de tocar en la calle?

-No…no… ahora estoy con dolores musculares en la columna y sigo pensando en tocar sin banda y hacer números cortos, con cuatro saxos yo solo, con una pista para poder llegar a un montón de lugares, hacerlo de forma itinerante… quiero ir a tocar a comedores, a geriátricos, quiero tocar mucho en la calle.

Quiero ir a lugares donde no llega el arte en vivo, a callecitas de algún pueblo, es decir proyectar, no estar acá en Florida nada más. tenemos un montón de proyectos con un tren cultural para refaccionar dos vagones y que nos tiren en algún lugar y hacer un experimento social en ese lugar, pero hay cosas que están ancladas.

-¿Dónde te encontramos?

-Los domingos en San Telmo en Defensa al 1100 a las 15 horas estamos con Jamaicaderos. Si llueve se suspende.

 

https://es-la.facebook.com/jamaicaderos/

 

https://www.facebook.com/La-M%C3%BAsica-en-la-calle-No-es-delito-FAAO-1432231383686451/

 

https://www.facebook.com/pezonescardozorock/?fref=ts

 

 

TEXTUALES:

 

“Hoy estamos en la lucha absoluta, concreta y clara desde lo más pacífico intentando hacer respetar el artículo 32 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, haciendo hincapié que es un derecho, que somos trabajadores de la cultura, contando con la simpatía social por el arte en la calle y en los medios de comunicación. En este andar, hoy FAAO ya es una asociación civil con personería jurídica y tiene como objetivo muchos puntos pero los más esenciales y los ejes de anclaje son de concientizar y multiplicar la importancia del arte como derecho en espacio público hacia nuestros colegas, público, medios de comunicación, instituciones y terceros”.

 

“Hace 10 años que vengo puntualmente denunciando e intentando organizar algún colectivo cultural en la Ciudad de Buenos Aires, pero el hecho que lo desencadenó fue mayo de 2014 cuando la Policía Metropolitana asume la seguridad de los subterráneos desplazando a la Federal. En el lapso de dos meses, nos enteramos de 48 denuncias que iban desde el pedido elegante de bajarse del andén a la amenaza de elaborar un acta contravencional o secuestrar los instrumentos. En eso fuimos asistiendo a nuestros colegas, le pudimos presentar el camino que nosotros ya habíamos hecho con los legisladores con la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, y algunos otros organismos, y confeccionamos el Manual del Artista Ambulante que es un instructivo de cinco hojas que contiene la normativa legal vigente en la Ciudad para el arte callejero y la cultura. En ese mismo manual lo que también enunciamos es la forma de firmar una contravención en el caso de estar de acuerdo, de firmar en desacuerdo, en disconformidad, pedir un buen carbónico, cosas que parecen simples o naturales y, a veces, no son tal. Además, figura como denunciar a los funcionarios por abuso de autoridad y nuestros datos personales. El manual lo que trata es de concientizar al artista que, por más que no le guste, tiene que saber las leyes que existen para poder defenderse ante -muchas veces- la prepotencia sin contenido legal, sin ningún respaldo real de querer sacarlos del lugar”.

 

“Nosotros siempre recomendamos que ningún estudiante, que ningún artista deje de pasar por la calle, por un colectivo, por un tren, por un subte, por un andén porque la experiencia que se vive es emocionante, es única, no hay escenario, no hay divisiones porque se rompen las desigualdades: donde ves una persona en situación de calle como un espectador ocasional que se tropezó con el arte, al lado de un tipo con seis bolsas de Falabella y otro con guardaespaldas”.

 

“Cuando me hacen notas más caretas y me preguntan si esperamos una nota en la Rolling Stone yo les digo que no, que estoy re contento con lo que generamos, lo que pudimos abrazar… estamos convencidos de que el arte es un abrigo, que hay que estar presentes siempre de esa manera, que no hay que estar sentados en un sillón de leopardo ni estar pomelizando el arte, todo lo contrario”.

 

“De los gobiernos no esperamos nada porque no les servimos para nada. Muchos gobiernos necesitan ver a su pueblo oprimido con una situación de desesperanza. El mejor regalo que tiene un músico callejero es cuando una persona que va caminando con el ceño fruncido pasa por enfrente y te regala una sonrisa. Esa persona genera endorfinas y tiene ganas de hacer cosas y los gobernantes prefieren romper, dividir, oscuridad.

Afortunadamente, nosotros contamos con algo que ellos no cuentan que es la cantidad de público que se suma al arte callejero. Sin embargo, entendemos que hay un sistema y por eso elaboramos leyes antes que ellos. A la presentación de un proyecto de ellos, presentamos uno nosotros… quién mejor que nosotros puede saber las formas legales que podrían mejorar, proteger, fomentar nuestros derechos. Ellos en general han fomentado el manual de la penalización del artista callejero. Nosotros pedimos un espíritu de despenalización”.

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