El vicejefe de Gobierno Diego Santilli visitó ayer Mataderos donde se encontró con los vecinos para recibir sus reclamos y responderlos.

El encuentro, previsto para las 18, comenzó media hora más tarde, cuando Santilli ingresó a una colmada Asociación Siciliana de Socorros Mutuos (Zelada 6054). Entre las problemáticas más comentadas, estuvieron la inseguridad, el mal estado de las calles, la falta de luminarias y las labores de asfaltado de calles.

Si bien los reclamos dentro de la charla fueron generales, hubo casos particulares de los que el vicejefe de Gobierno porteño tomó nota para trabajar en ellos. Por ejemplo, las obras frenadas del cine El Plata, por el emplazamiento del busto de Ofelio Vecchio, por la conservación de la casa Mirador Salaberry, por el control de salubridad y tránsito en Rodó y Lisandro de la Torre, por la situación de los feriantes ante las obras en Parque Alberdi y por el proyecto previsto para el Mercado de Hacienda.

Junto al vicejefe de Gobierno estuvieron la presidenta de la Junta comunal nº 9 Analía Palacios y el subsecretario de Demanda Ciudadana, Calidad y Cercanía Facundo Carrillo.

 

Lo que se dijo en la reunión

Además de las cuestiones locales, otros planteos surgieron en la charla con el mandatario. El dengue y las carencias en cuanto a la información a la población y las desinfecciones fue puesto en discusión por una vecina que aseguró haber sufrido la enfermedad junto con varios habitantes de la misma cuadra.

Si bien Santilli reconoció que las campañas realizadas anteriormente por el Gobierno de la Ciudad no fueron suficientes, se comprometió a realizar más para concientizar y advertir las fumigaciones en los barrios de la Ciudad.

En este sentido, admitió que el tema del dengue se soluciona “trabajando todos juntos” ya que el insecto portador de la enfermedad se cría en mayor medida en lugares de agua estancada y rejillas de cada hogar y en menor medida en las calles. Por lo tanto, pidió la colaboración de todos los ciudadanos para poder combatir una posible epidemia.

Otro de los asistentes criticó las tareas de asfaltado de calles y sostuvo que en determinados sectores del barrio -como Cosquín entre Rodó y Alberdi-  “se asfalta sólo el 50% de la calle” o que hay lugares en donde “se asfalta donde hacía poco ya se había realizado ese trabajo”.

En este punto, Santilli explicó que las tareas de asfaltado se realizan de acuerdo a una evaluación de determinadas variantes como el estado general de la calle, el tránsito de la misma y las zonas más deterioradas.

“Hay calles que no necesitan un asfaltado del 100 por ciento; por eso es que no se realiza el trabajo completo”, admitió y detalló que si el tránsito circula por la mano derecha mayormente (como podrían hacerlo colectivos y taxis) entonces ese sector es el que más necesitado estará de hacer mejoras.

El mismo vecino denunció que intentaron cobrarle para quitarle un árbol en mal estado de su vereda. “Al que mete la mano en la lata, hay que cortársela”, aseguró categóricamente Santilli. Y aclaró que aquellos que pidieron dinero por realizar tareas no están vinculados bajo ningún punto de vista con el Gobierno de la Ciudad.

Respecto de los reclamos por los cortes de luz reiterados en la zona, Santilli advirtió que “mientras que no se haga una inversión en materia energética y no se dé vuelta la historia en ese sentido, va  a ser difícil impedir los cortes”.

Reconoció que, por esto mismo, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, decretó dos años de emergencia energética debido a la desinversión y la falta de mantenimiento que sucedieron durante los años de Gobierno de Cristina Kirchner.

Además, aseguró que el gobierno de la Ciudad está colocando luces LED en las calles para ahorrar energía. “De 126 mil luminarias intentaremos llegar a poner la mayoría”, comentó.

Uno de los reclamos más candentes en la zona es el problema de la seguridad. En este aspecto, Santilli escuchó atentamente las quejas de los vecinos y se mostró preocupado por esta problemática.

El vicejefe no negó la existencia de muchos casos de inseguridad en la zona y en la Ciudad de Buenos Aires en general y admitió que, junto con el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, habían pedido el traspaso de la policía a la Ciudad. “Venimos trabajando en la creación de una sola fuerza de seguridad”, afirmó y dijo que intentan recuperar la antigua figura del policía que no sólo protegía al vecino de la inseguridad sino que brindaba un servicio a la comunidad desde el control de tránsito, el cuidado de los espacios públicos y la asistencia al vecino.

Para ello, siguen en la búsqueda de crear una fuerza exclusiva de la Ciudad que tenga agentes integrados y que se formen en la escuela de la Metropolitana que, en palabras de Santilli, es “la mejor de Latinoamérica”.

Para lograr este cometido, en enero la Ciudad de Buenos Aires recibió el traspaso de 18 mil agentes de los cuales el mes pasado obtuvo la nómina. Junto con esto, se colocarán cámaras en muchos sectores de la Ciudad para lograr que esté 100% monitoreada.

Este monitoreo estará a cargo de un sistema que detecte a quienes estén realizando actividades indebidas e inmediatamente descargue la identidad y los antecedentes de dicha persona. El beneficio que Santilli destacó de esto es que el monitoreo ya no estará a cargo de personal que pueda “no ver” determinados hechos delictivos.

Para Santilli, no es beneficiosa la existencia de distintas comisarías que sólo tomen denuncias dependiendo de si el hecho tuvo lugar en su jurisprudencia. Por el contrario, resaltó la necesidad de una policía única en la Ciudad que pueda recibir denuncias y reclamos de manera unificada en la Ciudad. “Con Horacio no pedimos la Policía para comprarnos un problema sino para responsabilizarnos de uno de los temas que más nos preocupan”, aseveró.

Respecto del tema de los manteros y los trapitos, Santilli fue contundente: “A Liniers y a Once les vamos a entrar con todo, como hicimos con la avenida Avellaneda”. Y explicó que eso significaba terminar con las mafias que controlan la actividad ilícita de los vendedores ambulantes y los trapitos.

A quienes realmente viven de ese trabajo, el Gobierno de la Ciudad pretende darles un espacio físico para que puedan desarrollarse sin necesidad de estar vendiendo en la calle.

Si bien los reclamos dentro de la charla fueron generales, hubo casos particulares de los que el vicejefe de Gobierno porteño tomó nota para trabajar en ellos. Por ejemplo, las obras frenadas del cine El Plata, por el emplazamiento del busto de Ofelio Vecchio, por la conservación de la casa Mirador Salaberry, por el control de salubridad y tránsito en Rodó y Lisandro de la Torre, por la situación de los feriantes ante las obras en Parque Alberdi y por el proyecto previsto para el Mercado de Hacienda.

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