Tras la reciente remodelación, el espacio verde complica la entrada a personas con movilidad reducida, ciegos y hasta carritos de bebés por las rampas pronunciadas y sin barandas.

Ante esta situación, la legisladora de Unidad Ciudadana Paula Penacca presentó ayer un pedido de informes para conocer si la obra ya fue finalizada y qué organismo avaló esa terminación.

La Plaza Olivera, ubicada entre la avenida homónima y Bruix es un espacio verde del barrio Parque Avellaneda elevado unos cuántos centímetros sobre el nivel de la calle. Por eso, para acceder a él se necesitan escaleras o rampas.

En el texto firmado ayer por Penacca, la diputada rememora que el recinto había aprobado en 2016 la “indispensable” puesta en valor de la plaza.

“Sin embargo, luego de la ‘finalización’ de la obra, hemos advertido numerosas cuestiones visiblemente inconclusas o mal terminadas”, aclara en los argumentos de su pedido de informes.

De sancionarse, el Poder Ejecutivo deberá responder en 30 días quién estuvo a cargo de la construcción de las rampas, qué presupuesto se le asignó a las obras y si se hicieron tareas de iluminación en la zona. Además, deberá adjuntar el documento de finalización de la obra.

Para Penacca, la plaza se volvió “prácticamente inaccesible” para las personas con movilidad reducida. “Las obras (…) no respetan los marcos establecidos por la Ley de Accesibilidad Física para Todos”, señaló.

Entre los inconvenientes resaltó cordones que sobresalen varios centímetros por sobre las rampas curvas (que no se encuentran señalizados ni pintados), la no continuidad entre la senda peatonal y al acceso, la forma pronunciada de las rampas y la falta de barandas.

Además, contó: “Hemos recorrido la zona junto con organizaciones y fundaciones que trabajan la accesibilidad (entre ellas Fundación RUMBOS) y su diagnóstico es el mismo”.

La legisladora tomó conocimiento de la situación luego de que la juntista de su mismo partido Aixa Rocha relevara los problemas de acceso a la Plaza Olivera luego de las obras.