Los dueños del restaurante La Lechería se comprometieron ayer a abonar el próximo lunes los sueldos adeudados a los empleados despedidos tras el cierre del negocio.
Después de trece días de toma pacífica del local La Lechería (ubicado en San Martín 70, en el centro porteño), los ex trabajadores del bar recibieron una buena noticia: el próximo lunes tendrían sus salarios pagos.
Sin embargo, la novedad fue recibida con cautela, ya que no es la primera vez que los responsables de la firma Spitze S.A. se comprometen a saldar el dinero adeudado. La semana pasada habían avanzado en el mismo sentido y luego el acuerdo se cayó.
La promesa fue rubricada a instancias del secretario de conciliación de la Dirección nacional de Relaciones del Trabajo Marcos Ambruso, con quien los trabajadores, los abogados de La Lechería y los letrados del sindicato de Pasteleros se reunieron ayer por la tarde.
“Vamos a quedarnos hasta que nos paguen el sueldo y después vamos a ir por la indemnización”, le aseguró a Avispados Mónica Casado, una de las cinco ex empleadas que están viviendo adentro del local para que no los desalojen.
Según calculan los despedidos, las indemnizaciones ofrecidas no son las que les corresponden. De hecho, la firma Spitze S.A. consideró poner a disposición 1 millón de pesos para dividir entre 23.
“Hay dos compañeros con 29 años de trabajo a los que les corresponderían unos 900 mil pesos respectivamente”, explica Mónica vía telefónica. Y agrega que lo ofrecido “es un 20 por ciento” de lo que deberían abonarles. “Dicen que están quebrados, que no tienen más”, descree la ex cajera de La Lechería.
Historia de una (ex) fuente de trabajo
El céntrico restaurante La Lechería abrió sus puertas hace casi tres décadas. Almuerzos de oficinistas mediante, el negocio se hizo conocido en la zona y era valorado por sus clientes.
El pasado sábado 29 de octubre una de las empleadas tuvo un presentimiento. Cuando se acercó al local de San Martín 70, la mujer se dio cuenta de que los dueños estaban cerrando.
Se trata de la sociedad anónima conformada por Oscar Daniel Gómez y Raúl Jorge Esterzon, quienes regentean el negocio desde hace 18 años, con la ayuda de la esposa del último, María del Carmen Linari, que oficiaba de encargada.
Sus caras sonrientes en fotos resaltaban ayer pegadas en la vidriera de La Lechería por los trabajadores despedidos cuyos salarios e indemnizaciones están por verse. “Estos son los nefastos que dejaron a 23 familias en la calle”, señalan los carteles.
Desde que se enteraron del cierre, ocho trabajadores (hoy quedan cinco) comenzaron a vivir dentro del local para que los dueños no avancen con la decisión. “No podemos salir porque la administradora Tatiana Lamm supuestamente hizo una denuncia y no podríamos volver a entrar”, cuenta Mónica.
Lamm es la representante de los religiosos que son titulares del inmueble. Según Casado, es la que les rechaza alquilarles el espacio en el caso de que ellos llegaran a convertirse en una cooperativa para mantener sus fuentes de trabajo.
Los ahora desocupados lamentan esta decisión, porque aseguran tener una clienta que sería su inversionista. “El martes nos vamos a reunir nuevamente en el Ministerio para ver en qué condiciones está el inmueble y si se puede alquilar o no”, cuenta Mónica. Y es inevitable percibir en ella un dejo de esperanza.