“Por favor pasajeros, despejen las puertas que no podemos arrancar”, dice el mensaje que se reproduce una y otra vez en los parlantes del subte B. Lejos de ser una casualidad, los metrodelegados denuncian que los trenes de esa línea sufren constantemente desperfectos.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) explica que los coches que circulan en la línea B de subte llegaron de España con tanto uso que son muy frecuentes los inconvenientes con las puertas y hasta llegan a prenderse fuego.
Es que los coches que circulan a diario entre las estaciones Leandro N. Alem y Juan Manuel de Rosas (debajo de la avenida Corrientes) funcionan con un sistema de apertura manual de puertas y sólo arrancan cuando todas las formaciones tienen sus ingresos cerrados.
El problema, según pudo consignar Avispados y luego fue confirmado por la AGTSyP, es que por momentos el sistema falla y es necesario que los pasajeros colaboren con el motorman, accionen el mecanismo para reabrir las puertas y así destrabarlo.
“Pasa todos los días. A veces hasta se salen de sus ejes y hay que bajar a los pasajeros para continuar el viaje vacío hasta la estación cabecera”, resumió Claudio Dellecarbonara, ex delegado de la línea B y actual miembro de la comisión directiva que nuclea a los trabajadores del subte.
Dellecarbonara recordó que desde un primer momento los trenes en cuestión generaron inconvenientes, entre otras cosas porque no poseían tercer riel que es el sistema de alimentación que se usa en la línea B y “acá en la Argentina se le hicieron injertos”.
Además, denunció que el mantenimiento que Metrovías hace al servicio de subterráneo “no es el que corresponde”. “A excepción de las formaciones nuevas de las líneas H y A, el resto de los trenes tienen en promedio 70 años de antigüedad y no está en condiciones”, señaló.