El proyecto presentado ayer en la Legislatura apunta a destinar un terreno en donde sean enterrados o cremados los animales domésticos o callejeros fallecidos.  

La iniciativa del diputado Diego García Vilas (Confianza Pública) se basa en el riesgo ambiental y sanitario que significa el entierro de mascotas en lugares no habilitados.

“Los restos de animales se encuadran en la figura de ‘residuos patológicos’ por su capacidad de contaminación de suelo y napas de agua”, argumenta el texto cuya coautora es la legisladora Graciela Ocaña.

El espacio, tal como lo propone García Vilas, debería contar con un equipo médico veterinario para estudiar las causales de muerte y así preservar las condiciones sanitarias del cementerio.

“La necesidad de ocuparse de este tema queda reflejada en datos: cerca de 650 mil animales domésticos (…) viven con familias porteñas”, refuerza el texto. Ese número –surgido de la Encuesta Anual de Hogares 2014- se incrementa año a año.

Después de citar los diversos programas relacionados con las mascotas que promueve la Ciudad (ferias de adopción, caniles en plazas, castraciones y atención veterinaria, viajes en subte y locales gastronómicos pet friendly), García Vilas calificó de “deuda pendiente” la posesión de un cementerio especializado.

Para que el proyecto sea puesto en práctica, deberá ser debatido en comisiones y luego llegar al recinto, donde tendría que recibir la mitad más uno de los votos emitidos.

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