La creadora del paseo Sara Vincour denunció que el Gobierno está vaciando el espacio y explicó por qué la inauguraron igual el sábado pasado pese a las amenazas que recibieron.
Los vecinos de Mataderos, visitantes de otros barrios y turistas pudieron el sábado 11 de febrero vivir “La Kermesse de los Sábados”, un número tradicional que estuvo en riesgo de ocurrir por “la actitud ambigua” de la Dirección General de Promoción Cultural, tal como define la fundadora del espacio.
Las actividades de verano de la feria -que funciona desde 1986 en el cruce de la avenida Lisandro de la Torre y avenida de los Corrales- habían quedado suspendidas tras un encuentro entre funcionarios del Ministerio de Cultura (de quien dependen las actividades) y los organizadores barriales.
“Tuvimos una reunión cuando asumió Mahler, veníamos muy mal, durante todo el año no había habido apoyo. Estábamos vacíos de presupuesto, no podías contratar un solo artista”, recordó Vinocur en diálogo con Avispados.
Durante aquella charla ocurrida el año pasado se habían anunciado reformas en la vía pública para las que se necesitaba levantar hasta el escenario que está montado delante del famoso monumento al Resero.
En el encuentro, Vinocur planteó sus dudas acerca de la realización de esas obras que originalmente se habían prometido para el verano de 2016 y, a pesar de la suspensión de la kermesse, no se habían llevado a cabo.
“Entonces me comuniqué con organizaciones barriales y comuneros, pidieron información acerca de las obras y no había proyectadas en esa zona, aunque sí en el Parque Alberdi y en la plaza seca para fin de diciembre. No comenzaron y decidimos que sí se hacía (la feria)”, explicó.
Motivados a desarrollar el evento de todas formas, la convocatoria comenzó los primeros días de febrero a través de las redes sociales. “Defendamos nuestra feria. No queremos intervenciones ni que cambien nuestra esencia”, subrayaba el posteo.
En el marco de esa invitación, uno de los trabajadores que colabora en el montaje de la feria recibió un llamado de una persona que se identificó como integrante del Gobierno. “Me dijeron que no arme porque si no iban a ir con la Policía, me iban a levantar los puestos e incautar la mercadería de los artesanos porque la feria no tiene permiso”, le reveló a Avispados el hombre cuya identidad prefirió no publicar.
Finalmente, y a pesar de la realización del evento el sábado pasado, ninguna de estas amenazas ocurrió. “La idea fue visibilizar la situación de la feria, porque lo que están haciendo es un vaciamiento”, criticó Vinocur.
Avispados se comunicó con la Dirección General de Promoción Cultural (a cargo del ex comunero Marcelo Iambrich) para conocer su posición, pero hasta el momento no hicieron declaraciones.
“Hay que mejorar cosas pero no cambiar la esencia de la feria. Lo lógico hubiese sido que se sienten con uno. No vas a shoppinizarla, sin historia, sin memoria. Lo atractivo para el turista reside en el fenómeno que se produce que en otros lados es irrepetible”, remarcó.
-¿Qué le queda a la cultura de Mataderos?
– Esto lo están haciendo en todos lados. La cultura que tenga contenido popular no les interesa. Quieren hacer de Mataderos un Polo gastronómico. Es un proyecto comercial vacío de identidad, como Puerto Madero.
Un conflicto con antecedentes
Después de cancelar las actividades del verano de 2016, el resto fue –en palabras de la fundadora- “un año de parálisis total, justo cuando la Feria cumplía 30 años”.
A pesar de estar retirada, Vinocur continuó yendo a la oficina de la Casa de la Cultura donde trabajan los empleados afectados a la realización del paseo.
“Me jubilé el año pasado, pero me iban a contratar y no lo hicieron y tampoco pusieron a nadie en ese rol. Hasta ahora no se han atrevido a tocarme; sinceramente no corresponde que vaya, pero ocupé el espacio un poco como provocación para que tomen una decisión respecto a la situación de la feria, la gente que está trabajando y de mí misma”, reprochó.