Por Lía Rueda, legisladora porteña por el PRO. 

El de la vivienda adecuada y de la ciudad inclusiva, segura y sostenible figura entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 de la ONU. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado y esto incluye el acceso a una vivienda adecuada y una mejora continuada de las condiciones de existencia. El compromiso del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y del partido al que pertenezco, es el de buscar e implementar todas las políticas necesarias para alcanzar este objetivo y garantizar la vivienda digna y la buena calidad de vida para todos los vecinos de la Ciudad, en cualquiera de sus barrios.

Desde el Ejecutivo a través de sus distintas dependencias, y desde la Legislatura venimos trabajando en conjunto con vecinos y organizaciones barriales en la elaboración de planes que permitan acercar soluciones integrales y a largo plazo para los asentamientos y las villas. En los últimos años hemos generado un cambio de abordaje para ir más allá de las emergencias y encontrar soluciones definitivas para estos barrios.

En relación a lo anterior, los proyectos de urbanización e integración implementados y a implementarse en el futuro repercuten y benefician a toda la Ciudad desde el momento en que buscan recuperar para todos los habitantes un espacio informal y muchas veces inaccesible del entramado urbano.

La semana pasada, el Jefe de Gobierno anunció el plan “Treinta y Todos” para la integración urbana y social de las Villas 31 y 31 Bis. Este proyecto contempla importantes obras de vivienda, infraestructura y servicios para la transformación del barrio, pero también programas y mecanismos para la integración de sus habitantes con la vida formal de la Ciudad.

El martes pasado presentamos en la Legislatura Porteña un proyecto para la reurbanización de la Villa 20, una de las más antiguas de la Ciudad, que prevé también la construcción de viviendas, mejoramiento de las existentes, apertura de calles y vías de conexión con la ciudad formal, la provisión de equipamiento urbano y la creación de espacios públicos.

Hay que entender que estos procesos de organización buscan igualar los derechos de todos los vecinos, igualando también sus obligaciones, pues solo así la igualdad se da realmente. Que los vecinos puedan acceder a la vivienda propia, puedan adueñarse formal y simbólicamente de la casa propia y ser responsables de ella de acuerdo a las posibilidades económicas es uno de los objetivos principales que persiguen estos proyectos.

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