Lunes, 16 Octubre 2017
Home Fotorreportajes Nicolás Villaverde: el tiempo en sus manos
Nicolás Villaverde: el tiempo en sus manos
Domingo, 08 de Enero de 2017 11:36

1160Nicolás Abel Villaverde es instrumentista, malabarista y diabolista. Su llegada a la actuación callejera se la provocó un evento desafortunado y desde ahí convirtió el pavimento en su lugar de trabajo. El disfrute de su público le alimenta el ego, pero además lo impulsa a buscar maneras de mejorar su show. Este es Nicolás Abel Villaverde a través del lente de Dana Cartannilica de Wip Fotografía.

 

Seguinos en las redes

 

001twitter

 

 

 

001facebook

  

 

Por Dana Cartannilica - Wip Fotografía

 

FICHA TÉCNICA

 

-¿Cómo empezaste a trabajar en la calle?

 

-Hace seis años estaba sin trabajo y me di cuenta que tenía ganas de empezar a jugar al diábolo. Veía gente haciendo malabares en la calle, entonces me compré uno de circo que son más grandes del que tengo acá e inicié a practicar solo. Hasta que empecé a hablar con gente que se dedicaba a esto y comenzaron a pasarme trucos… y un día salí al semáforo.

 

En ese momento no sabía bien qué hacer ni cómo presentarme, cómo llegarle a la gente. Fui practicando los discursos y los trucos, me di cuenta que yo a la gente le digo lo que quiere escuchar, algo que los hace sentir bien o que los haga reír. Me armé un discurso, empecé a armar chistes y vi cuál funcionaba mejor.

 

Al practicar sólo, los trucos tenía un repertorio muy acotado y yo quería ser más. Me instruí con Brunitus -él hace varieté y diábolo por Europa en un 1161seminario de tres meses-. Brunitus tiene la ventaja que sabe lo que hace y lo explica muy bien, no todo el mundo sabe transmitir los conocimientos. Aprendí un montón con él y, a partir de eso, salí mucho más confiado al semáforo porque tenía un repertorio más amplio y me di cuenta que debía atraer a la gente desde el lado visual.

 

Después de agarrar envión quise participar de de alguna función y me metí al Teatro Catalina por una amiga que no pudo asistir en un número. Ahí entrené un poco de acrobacia, clown e hicimos una función a fin de año. Estuve en la Sala Alberdi cuando estaba abierta, y fue una muy buena experiencia.

 

La música vino mucho después, yo soy instrumentista, pero la incorporé a la calle para superarme y hacer cosas diferentes. Al principio el equipo que tenía era muy pesado y poco práctico, pero una vez que empezó a irme bien me compre un amplificador más chiquito y liviano. A partir de ahí quise cambiar de lugar, expandir mi territorio, caminé mucho hasta que terminé en Florida y Corrientes.

 

Ese primer día no había nadie, pero al otro día la florista que tiene el puesto ahí me dice “si no viene el mago está todo bien”. Resulta que el mago vino pero era un conocido mío, habíamos hecho unas funciones hacía unos años atrás entonces estaba todo bien y nos repartimos los horarios para trabajar. Fue así que me conseguí lugar fijo al mediodía en Florida y Corrientes hasta las 15 y así nos organizamos laboralmente, sino se desacomoda todo y podemos perder el lugar. La calle no tiene nuestro nombre pero estamos organizados para que no pasen esas cosas y el trabajo no le rinda a nadie.

 

-¿Qué es ser un músico callejero?

 

-Para mí es como cualquier otro trabajo. Rinde a medida que uno cumpla, que es la parte más jodida. Es un trabajo que al depender de uno mismo te auto fomenta la paja… hay veces que decís “hoy no voy, voy mañana” y no es así. A mí no me llevó mucho tiempo darme cuenta porque un día hacía mucha guita y después no iba por dos días, era inconstante. No, hay que tener constancia. Hay que tener una cantidad fija de horas y respetar un horario aunque sea para cumplir con uno mismo y para cumplir con el laburo. Si yo le dedico entre 6 y 7 horas a nivel monetario rinde.

 

-¿Qué fue lo más lindo que te pasó en la calle?

 

-Fue el hecho que me hizo decidir querer hacer malabares en la calle. Pasó en un año nuevo de hace seis años después de las 12 de la noche en el Parque Centenario que se llenaba de gente, se hacían fogatas, tocaban batucadas, había un quilombo bárbaro. En ese momento hacía muy poco que me había comprado el diábolo, ya estaba amaneciendo y estábamos todos borrachos, entre otras cosas, y yo estaba practicando en la fuente cerca del mástil. De repente, toda la gente me estaba mirando, se había armado una ronda de no sé… 200 personas, todos gritando que lo tire para arriba y gritaban como si fuese un golazo. El último lo tiré bien alto, lo agarré por detrás y se volvieron todos locos, gritando, vinieron corriendo al medio, me abrazaron, me alzaron… eso me pegó y pensé que debía aprender esto de la mejor manera.

1162 

- ¿Cómo es un buen día trabajando en la calle?

 

-Cuando te dejan guita y se te acercan a hablarte. Lo mejor es generar contacto porque sirve para armar una red con la gente, yo le pido el teléfono a todo el mundo. Esto sirve para que te llamen y te den más trabajo. A mí me pasó estar tocando en el Alto Palermo y que un flaco se acercara porque le llamó la atención lo que estaba haciendo y me llevó a su programa en Radio. Sirve mucho el contacto con la gente porque nunca sabes quién puede conocer a quién, es una rueda. Hay que hacer saber que uno está ahí generando cosas y en movimiento.

 

-¿Cómo es un mal día?

 

-Cuando la gente no pone plata, cuando viene alguien y te echa o llegaste al lugar y está ocupado porque te genera pérdida de tiempo. Aún no me robaron las cosas así que un mal día no va más allá de eso.

 

-¿Dejarías de tocar en la calle?

 

-De trabajar sí pero no por cuestiones de impedimentos sino por crecimiento personal, uno tiene que verse más allá de lo que uno hace. No quiero que pasen 10 años y seguir en el semáforo. Por más que me dé plata, no quiero estar en el mismo lugar con el correr del tiempo porque me voy a sentir mal yo, para mí sería no haber crecido, uno tiene ver más allá, ver qué más se puede hacer con lo que se sabe hacer. Es la única razón por la cual dejaría de trabajar en la calle.

 

-¿Dónde te encontramos?

 

-Haciendo malabares en Salguero y Córdoba a la tarde y al mediodía en Florida y Corrientes haciendo música. Fines de semana en la puerta del Alto Palermo, Recoleta o Puerto Madero.

 

GALERÍA

 

“La onda de estar en la calle es llamar la atención para que te vean porque es un público fugaz y hay que llamar la atención rápidamente. Encontré variantes, me vestía de árbitro, de ninja con un pasamontañas pero de noche la gente se asustaba un poco (risas) o, simplemente, con medias de colores”.

 

“Me infla un poco el ego ver que a la gente le gusta y eso me empuja a hacerlo cada vez mejor, eso me fomenta el crecimiento y me encanta que la gente se acerque a decirme que le gusta lo que hago… me voy hecho un campeón”.

1163 

“Todo músico sabe que hay plata en el subte y van todos pero, a mi criterio, se satura. No tenemos que ser boludos, hay que buscar más lugares. El otro día terminé en Puerto Madero tocando con el viento en las chapas, lejos del tránsito, no hay nada de ruido y lleno de gente que está paseando y pone plata. Me falta ir a San Telmo. Lugares sobran pero hay que buscarlos, es un trabajo de logística”.

 

“Yo siempre quise hacer las cosas por derecha, pero hace años que no están entregando los permisos. Mande varios mails con pistas porque es lo que pedían para ellos saber lo que vos haces y no hubo respuesta. Fui en persona y me dijeron que tenía que mandar mail, pura burocracia. Como todos los trámites, eso se gana rompiendo y yendo una y otra vez, la mayoría deja el trámite porque le ganan por cansancio”.

1164 

“Un día salí exclusivamente a tomar el tiempo de los semáforos porque me daba cuenta que cuando cambiaba de esquina o de horario el truco me duraba menos, no llegaba a pasar por los autos. Ahí me di cuenta que después de las 16 horas cambia la frecuencia sobre las avenidas y ahí pude armar el número con el tiempo justo para todo”.

 

"Nunca espere nada de los gobiernos porque nunca tuve demasiados problemas para salir a la calle. Me sacaron pocas veces y lo hicieron de buena manera. Me han dicho “volvé en media hora que yo ya me fui, así no me dicen nada a mí y yo no te tengo que sacar sí o sí”. Sé que en el subte están más complicados, los sacan de los andenes y la contrariedad con el fomento de la música que hicieron con la foto de un artista tocando en transporte público, y es algo que hoy no está pasando. Por eso, yo me aparté un poco del subte porque después de dos años tocando estaba este quilombo y que cada vez había más artistas, así que aproveché para buscar más lugares".

 

ÁLBUM COMPLETO

 

Your are currently browsing this site with Internet Explorer 6 (IE6).

Your current web browser must be updated to version 7 of Internet Explorer (IE7) to take advantage of all of template's capabilities.

Why should I upgrade to Internet Explorer 7? Microsoft has redesigned Internet Explorer from the ground up, with better security, new capabilities, and a whole new interface. Many changes resulted from the feedback of millions of users who tested prerelease versions of the new browser. The most compelling reason to upgrade is the improved security. The Internet of today is not the Internet of five years ago. There are dangers that simply didn't exist back in 2001, when Internet Explorer 6 was released to the world. Internet Explorer 7 makes surfing the web fundamentally safer by offering greater protection against viruses, spyware, and other online risks.

Get free downloads for Internet Explorer 7, including recommended updates as they become available. To download Internet Explorer 7 in the language of your choice, please visit the Internet Explorer 7 worldwide page.