“Res o no Res no podía soslayar la toma del frigorífico, es un eje fundamental de la historia de Mataderos”

La directora de la agrupación de teatro comunitario Estela Calvo dialogó con AVISPADOS sobre la obra “Fuentevacuna”, cuyas canciones escribió y que cuenta la historia de la toma del Lisandro de la Torre.

Por Ximena Gonzalez

La presentación trata de una rebelión, de la manifestación que inició como huelga y continuó como toma en enero de 1959 por parte de los 9000 trabajadores del Frigorífico Nacional, en respuesta a la privatización del establecimiento.

En la semana en la que se conmemoran los 60 años de uno de los hitos más recordados del barrio, encontramos en “Fuentevacuna” una representación de la desintegración que sufrió el pueblo mataderense en esos episodios históricos.

-¿Cómo surgió la idea de escribir “Fuentevacuna”?

-La idea surgió en Res o No Res cuando todavía estaba el primer director Enrique Papatino que había dirigido como parte del Centro Cultural Macedonio Fernández una obra escrita por Liliana Cemino llamada “El Brete”, que contaba algunos episodios de la toma del frigorífico. Entonces a nosotros conversando, y como grupo de teatro comunitario, nos pareció que era un evento tan importante y un eje fundamental de la historia de Mataderos que no se podía soslayar si como teatro comunitario estábamos intentando construir las historias del barrio y recuperar la memoria de los hechos fundamentales.

-¿Qué le aporta a la obra el hecho de que sea representada por un grupo de teatro comunitario?

-La obra está escrita en clave de humor con elementos de la comunidad del arte, del clown, de la murga, como se construye normalmente el teatro comunitario que tiene además mucha música y que buena parte de lo que narra se hace a través de canciones. En este caso en particular está escrita en verso y narra esos episodios que no sólo cuentan la intervención y reacción de los obreros sino también toda la historia de la represión y el desalojo y la poblada que el barrio de Mataderos construye a partir del momento de la toma.

-¿A qué te referís con poblada?

-El barrio toma cartas en el asunto porque los obreros eran habitantes del barrio, por lo tanto, las familias estaban involucradas en el asunto. Esas familias participaron de la sublevación barrial y hubo unos cuantos días en los que las fuerzas de seguridad no pudieron acceder al barrio porque la gente levantaba los adoquines, rompía los vidrios de los tranvías y de los colectivos.

Se armó una fuerte insurrección. Tanto que es considerada como un antecedente, remoto, pero antecedente en sí, del Cordobazo (1969) y de otros eventos gremiales de gran alcance nacional. Una de las cosas fundamentales de esa huelga -y de lo que se sienten muy orgullosos sus partícipes- es que nunca se levantó. Desalojaron el lugar y desarmaron con violencia lo que se había gestado, pero la manifestación en sí misma no se levantó nunca.

-¿Cómo te inspiraste para hacer las canciones?

-En este caso como todo fue en verso tuvo como un hilo conductor más sencillo porque los diálogos no estaban demasiado desvinculados de las formas de las canciones, estaban construidas igual.

A mí en general me resulta bastante sencillo versificar, me sale. Lo que sí fue importante fue hacer una lectura previa de un montón de materiales: un par de libros, como por ejemplo uno de María Teresa Sirvén sobre cultura popular y movilización social, uno del barrio de Mataderos, una experiencia que se hizo desde la Universidad de Buenos Aires con el Club Nueva Chicago, otro fue “La resistencia peronista. La toma del frigorífico Lisandro de la Torre” de Ernesto Salas que es una investigación específica sobre el frigorífico y la toma.

Y después, muchos diarios. Diarios de la época sobre todo. Y conversar con algunos que tenían sus historias en relación al tema.

-¿Y cómo comenzó el proceso de escribir?

-La construcción de las canciones es bastante azaroso. Yo creo que uno está con la cuestión en la cabeza, escribiendo y poniéndole tiempo y pensando, y eso arma un clima en el que ocurre, de pronto, la aparición de alguna rima, alguna idea que permite salir adelante. No sé si llamarle inspiración pero sí el recorrido de las canciones se fue armando en base a lo leído, a lo escuchado y a lo averiguado.

Hay una de las canciones que para mí es el eje de la obra que es “El rap de la repre”, que es el momento de la represión. Prácticamente está construido sin agregarle nada a las noticias que se podían extraer del diario, por ejemplo cuando dice:

“son 22 ómnibus cargados,

cargados con agentes de todos lados.

Carros de asalto,

¡qué porquería!

son de la guardia de infantería.

Vienen también camiones de bomberos

y patrulleros,

qué faroleros.”

Todo esos datos son exactamente así sacados de los diarios de la época y de las investigaciones.

En otro momento, cortando la canción, están las intervenciones de la Policía Federal, el Ejército y la Gendarmería. Esas tres intervenciones se realizan con la canción “La mala reputación” de Georges Brassens. Me acuerdo que yo iba en colectivo a La Boca y ahí en el colectivo se me fueron ocurriendo y fui anotando y quedó casi terminada.

Por eso digo que lo que hace que la canción surja es estar en el clima de trabajo, cuando ya están pensando en el tema, de pronto aparece. Pero aparece porque está el terreno donde se está cultivando, no de la nada.

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